Sobre mí

De tanto viajar por caminos de arena, de vivir vidas ajenas, de contar historias lejanas, mis zapatos, conmigo dentro, quisieron echar raíces en una antigua atalaya de madera desde donde se divisaban rostros con almas sedientas de palabras aventureras, de emociones cercanas por estrenar. Desde ese momento un mundo de imágenes y de utopía se hizo realidad, gracias a la mirada imprescindible del otro.

Os quiero decir, que todo comenzó muy pronto cuando formar parte de los antiguos ritos entro en mi infancia. Sin ser consciente de todo ello, pude observar y ser partícipe de momentos transcendentales vividos por hombres y mujeres de todas las edades, que acudían a aquel lugar sagrado a compartir el día del nacimiento, el día de jurar amor eterno ante los demás, y hasta el día que pasaban a mejor vida, como se decía entonces. Pero inexorable pasa el tiempo, la adolescencia hizo su aparición, y decidí abandonar aquel lugar que me inició para siempre en el rito, en la solemnidad y en el placer de sentirse observado.

El cambio de la pubertad, vino acompañada, con un cambio de barrio, de amigos, y de un gran descubrimiento, el teatro independiente, que me acogió con los brazos abiertos. Pude volcar en el teatro la necesidad que me roía por dentro, subir a un escenario, prolongar para siempre el rito y la ceremonia, vivida en mis años de niñez, con más libertad para contar y jugar, vivir otras vidas, crecer con el mundo que me ofrecía y me ofrece el carnaval eterno de la escena, del teatro.